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martes, 15 de agosto de 2017

Hola cazadores buen dia, hoy recordaremos la leenda de la TURUMAMA.

La Turumama, antes de empezar a regar su llanto por los caminos, había sido una mujer como todas, sólo que algún maleficio hubo de perseguirla desde su niñez, cuando corría y cantaba por los montes y no hacía más que arrancar las flores de los calabazos y las higueras.
Al crecer, no se despegó de aquellas costumbres. Hacía caso omiso de las súplicas de su madre cuando le pedía insistentemente que no se alejara de su choza, que le ayudara a desgranar las mazorcas de maíz, a hilar lana o a cocinar.
Y su cedió que uno de esos días cuando se dedicaba a vagar, habiéndose sentada en un peñasco, se le presentó el Arco Iris y, encontrándola sola, la preñó. Quedó embarazada de aquel endriago sobrenatural.
A los pocos días comenzó a sentir fuertes dolores. A veces le parecía que se le desgarraban las entrañas y que se moriría de un rato para otro.
Transcurrió el tiempo y la joven muchacha tuvo que prepararse para dar a luz. Se fue al rio, solitaria, como hacían de tiempos inmemoriales las mujeres indias: ellas no necesitaban sino el agua para lavar la criatura que parían. Cuando estuvo allí, con el cuerpo completamente empapado de sudor y encogido, como si llevara un gran peso a horcajadas, como si fuera a reventarse y a dejar salir de ella un espanto, se recostó constreñida. Pujaba, se encogía y más pujaba, soltando gritos desabridos.
La mujer con dolores tan intensos que sentía, a duras penas alcanzó a sacar al niño de su vientre. Apenas pudo hacer eso antes de desmayarse. La criatura se aflojó de sus manos y cayó en la corriente del rio, que se lo llevó en su caudal.
Cuando la parturienta se recobró, lo primero que hizo fue clamar desesperada por su hijo.
Desde entonces comenzó a buscarlo por todos los riachuelos, ríos y montes que había andado y por todos los lugares empezaron a escuchar su llanto y sus quejidos profundos.
Pero además de la pena que había estado destinada, La Turumama sufrió una terrible transformación: conforme buscaba a su hijo, su cuerpo enflaquecía, sus manos se tornaban largas y huesudas, sus cabellos eran una completa maraña y, lo que más, sus senos se alargaron extremadamente, tanto que para poder caminar tiene que tirar de ellos hasta los hombros, pero se le vuelven a caer. Au cara siempre aparece enlodada y
revuelta con ceniza. Muchos de los que la han visto, han oído cuando su voz lastimera dice: “Ay…..ayyyy….dónde lo hallaré…dónde lo encontraré…..”
La Turumama está destinada a vagar por los caminos, en búsqueda del recién nacido que perdió.
Frecuentemente visita los ranchos. Cuando esto ocurre las gentes esconden a sus hijos, porque ella puede robarles alguno, pensando que es el suyo. Siempre llega llorando y gimiendo sordamente. Cuando en sus visitas encuentra un fogón, se lleva a la boca los carbones encendidos. Así descansa para continuar en la búsqueda eterna, en la interminable llamada del hijo que se llevó el rio.

martes, 25 de julio de 2017

Gracias al apoyo del Ministerio de Cultura, continuamos con gran acogida, participando cada día mas personas de nuestros Talleres Cachicando La historia, Mitos y Leyendas de Nariño; invitados y bienvenidos siempre a este, su Museo Juan Lorenzo Lucero






jueves, 25 de mayo de 2017


                                                              CREACIÓN DE LA COCHA
Ñamuy, fue el creador: él trajo a los Mocoas a la tierra, los dotó de buen clima,  arrojo de su lado las plagas, les enseñó las palabras. Pero faltaba que ellos pudieran sobrevivir. Entonces Ñamuy salió de su cueva y, subiendo entre la floresta, derribó un inmenso árbol, haciéndolo rodar pendiente abajo. De éste tronco, los antiguos sacaron muchas semillas, así nunca más padecerían de hambre. Pero faltaba que les diera el agua para que calmaran la sed. Sin agua morirían después de algunos días. Aquellas gentes se desesperaban pidiéndose agua entre ellos, pero nadie sabía dónde encontrarla.
Ocurrió en ese tiempo que habían dos amancebados que andaban pidiendo agua .En su camino fueron a dar a la cueva de Ñamuy, el creador, quien había tomado forma de un niño chiquito. A ese niño le pidieron y él no quería darles agua, porque le habían dicho: “si un hombre y una mujer pidiendo vienen, no les des”. Pero el niño, viendo a los amancebados tan tristes, les dio agua en un pilche.
Loa terrenos de la Cocha eran entonces secos y planos. Los amancebados que llevaban agua en el pilche pasaban por esos lugares. En la mitad de la planada, asentaron en el suelo el pilche y se acostaron. El hombre dizque no se dio cuenta y pateó el pilche, regando el agua que fue creciendo y creciendo. Entonces la mujer bebía el agua acostada, pero un tábano le picó una nalga y le hizo vomitar toda el agua, y el agua fue creciendo y creciendo hasta que se formó la Cocha.
Loa amancebados dizque continuaron aguas arriba y con el tiempo se convirtieron en piedras y fueron a para a un peñasco, donde  permanecerán hasta el día del juicio.


martes, 23 de mayo de 2017

MITOS Y LEYENDAS.

                                             EL DUENDE

El duende es un ser sobrenatural con figura de niño, un poco regordete, de tez blanca, sonrisa amable, fresco, de ojos azules, pequeño, muy pequeño, de todos modos agradable. Sobre su cabeza siempre lleva un sombrero cónico de ala ancha. Él vive en las chorreras o donde el Arco Iris anda echando su maleficio. Es un caminante que vaga por las montañas y repasa los riachuelos y quebradas una y otra vez.
Cuando quiere hacer de las suyas, se dedica a cantar. Parece que su extraño y fino canto ejerce una poderosa atracción, y con él llama a las niñas que apenas alcanzan a sobrepasar la primera decena de años, las seduce con su magia irresistible y, una vez las tiene enduendadas, se satisface con chuparles los senos. Casi siempre, el duende es el responsable de que pasen cosas raras en casa de los niños que quiere llevarse consigo.
A veces tira terrones en la sopa o hace que aparezcan muertas las vacas y gallinas o se orina en los patios; hace desaparecer las totumas, las ollas; enciende los tizones. Es el culpable de que vuelen asustados los pájaros, que los días amanezcan lluviosos y que el aire se vuelva espeso. También entre otras  de sus tantas travesuras, está la de hacer que la ropa de los pequeños aparezca cortada y sin mangas. Todo esto pasa con anterioridad a su aparición. Y es que él merodea para que el niño o la niña salgan e incitarlos con atractivos, engaños, golosinas o juguetes.
Por lo general, el duende se enamora de los niños y hace hasta lo imposible para que caigan en sus redes, de las diferentes maneras que se han mencionado. Con alguna logra que  ellos se aparten de sus hogares y lo sigan hasta sus dominios. Si le agradan, los mantiene definitivamente junto a él y, con el tiempo los convierte en duendes. Si por alguna razón el niño que se ha llevado ya no le sirve para sus fines, lo abandona; de allí que muchos infantes desaparecen por varios días y son encontrados solitarios y enfermos, perdidos, vagando por las orillas de los ríos o en la espesura de los bosques.
Ante los numerosos casos que se presentan y se siguen presentando, el saber popular anuncia sus modos para ahuyentar al Duende: si se lo descubre a tiempo, se advierte a los niños que se cuiden de andar solos por los riachuelos y que por si acaso se les llegara a aparecer este ser, procuren hacer como si estuvieran comiendo tierra o que realicen alguna acción que haga pensar que son sucios; de ésta manera, parece que el peligro que se corre de ser llevado por el Duende es menor.



tomado de: mitos y leyendas de samaniego para leer en compañía ( pag. 67 )