EL
DUENDE
El duende es un ser sobrenatural con
figura de niño, un poco regordete, de tez blanca, sonrisa amable, fresco, de
ojos azules, pequeño, muy pequeño, de todos modos agradable. Sobre su cabeza
siempre lleva un sombrero cónico de ala ancha. Él vive en las chorreras o donde
el Arco Iris anda echando su maleficio. Es un caminante que vaga por las
montañas y repasa los riachuelos y quebradas una y otra vez.
Cuando quiere hacer de las suyas, se
dedica a cantar. Parece que su extraño y fino canto ejerce una poderosa
atracción, y con él llama a las niñas que apenas alcanzan a sobrepasar la
primera decena de años, las seduce con su magia irresistible y, una vez las
tiene enduendadas, se satisface con chuparles los senos. Casi siempre, el
duende es el responsable de que pasen cosas raras en casa de los niños que quiere
llevarse consigo.
A veces tira terrones en la sopa o
hace que aparezcan muertas las vacas y gallinas o se orina en los patios; hace
desaparecer las totumas, las ollas; enciende los tizones. Es el culpable de que
vuelen asustados los pájaros, que los días amanezcan lluviosos y que el aire se
vuelva espeso. También entre otras de
sus tantas travesuras, está la de hacer que la ropa de los pequeños aparezca
cortada y sin mangas. Todo esto pasa con anterioridad a su aparición. Y es que
él merodea para que el niño o la niña salgan e incitarlos con atractivos,
engaños, golosinas o juguetes.
Por lo general, el duende se enamora
de los niños y hace hasta lo imposible para que caigan en sus redes, de las
diferentes maneras que se han mencionado. Con alguna logra que ellos se aparten de sus hogares y lo sigan
hasta sus dominios. Si le agradan, los mantiene definitivamente junto a él y,
con el tiempo los convierte en duendes. Si por alguna razón el niño que se ha
llevado ya no le sirve para sus fines, lo abandona; de allí que muchos infantes
desaparecen por varios días y son encontrados solitarios y enfermos, perdidos,
vagando por las orillas de los ríos o en la espesura de los bosques.
Ante los numerosos casos que se
presentan y se siguen presentando, el saber popular anuncia sus modos para
ahuyentar al Duende: si se lo descubre a tiempo, se advierte a los niños que se
cuiden de andar solos por los riachuelos y que por si acaso se les llegara a
aparecer este ser, procuren hacer como si estuvieran comiendo tierra o que
realicen alguna acción que haga pensar que son sucios; de ésta manera, parece
que el peligro que se corre de ser llevado por el Duende es menor.
tomado de: mitos y leyendas de samaniego para leer en compañía ( pag. 67 )
No hay comentarios:
Publicar un comentario